domingo, 3 de julio de 2011

vanessa-ensayo-castigo

Nuestro personaje, quien será el encargado junto a nosotros a recorrer este capítulo, fue condenado con el destierro de su pueblo natal por la autoridad y por algún sector de la ciudadanía civil a causa de infligirle la responsabilidad de haber pintado en una de las paredes de un diminuto estudio jurídico unos gigantescos cuervos. Estos, sintiéndose muy agraviados porque algunas de las características que representa dicho animal (pájaro carnívoro que se alimenta generalmente de la carroña) en numerables ocasiones, fue utilizado por algunos medios públicos para comparar de manera metafórica dichas conductas del ave con la profesión de quienes trabajan allí adentro.

Pero nuestro personaje pintando una de las paredes fue aún más lejos, por gran parte de la sociedad fue sentenciado, pero sin embargo, otra parte lo canonizó como “el primer héroe”.

Esto fue lo que nos relató al llegar a nuestra ciudad. Y sin indagar mucho más en su pasado ni en su castigo nos aventuramos también nosotros a llamarlo héroe, “Nuestro héroe, el héroe de la ciudad” quien nos ayudará a desentrañar las marañas que en este capítulo de manual se encuentran.

El manual señaló: CAPÌTULO SOBRE EL ENSAYO

Y luego contó una breve anécdota: hace unos años, una maestra le había encomendado a sus alumnos de quinto año hacer un ensayo para publicar en una revista literaria en la cual ella participaba. Algunos, se vieron muy motivados por la propuesta pero un gran desconcierto los paralizó: cómo y qué escribiremos en el ensayo-se preguntaron consternados-Antonia inmediatamente acudió a mí, pero yo por ese entonces me encontraba vacío de mucha información. Pero no se resignó, buscó y buscó por internet, en la biblioteca, en revistas algo que la ayudara a entender de qué se trataba un ensayo, hasta que encontró un artículo en una revista que luego me regaló para que me llenara un poco y así fue como decidí incorporarlo:

Por Marina Cortès y Beatriz Masine en la revista El monitor (nº 10, pág. 44 y 45)

Afortunadamente, es difícil atrapar este género en una definición, ya que la variedad de las formas y asuntos y la libertad de estilo son sus marcas constitutivas. De cualquier modo, podría decirse que se trata de un género en el que predominan las ideas, y que su propósito es lograr la adhesión del lector(…). El ensayo se inscribe en el campo de la argumentación (…)

El fragmento habla, por un lado, de libertad de la forma, de la libertad de los contenidos e ideas, y por otro, dice que se inscribe en el campo de la argumentación. Pensando en la cuestión de la libertad también se podría suponer que la argumentación también esta librada de restricciones.

Ahora bien ¿qué es la argumentación? ¿hay diferentes tipos de argumentación? Esto es lo que deberíamos preguntarnos previamente ¿no es así?

Según Ducrot, un teórico lingüista, plantea desde una posición discursiva más amplia que la argumentación es una característica del discurso humano, que se manifiestan a partir de marcas lingüísticas y discursivas concretas. Para él es imposible hablar [p1] sin argumentar.

Podemos entender por esta afirmación que en todas las esferas de la vida tanto en la producción oral como escrita nos encontramos argumentando de alguna manera y que dicha argumentación puede partir de una opinión; una afirmación, un juicio, una idea, un reclamo, etc. Según el fragmento seleccionado “el ensayo se inscribe en la argumentación”: ¿pero qué es lo que se busca decir a través de la argumentación? [p2] ¿Para qué nos sirve? [p3] Si tomamos en cuenta que la argumentación puede nacer de una opinión; de una idea, de un juicio, de un reclamo, entre otras causas.

Hacer para pensar

Tomando el postulado de Ducrot podrías escribir brevemente alguna escena de tu vida en la cual consideres que hubo una formulación argumentativa de tu parte.

. Para él es imposible hablar sin argumentar.

Entonces?

Luego de escribirla pensà sobre qué argumentaste y para que te fue útil dicha argumentación. Si hubo algún momento de tu exposición argumentativa en que hayas pensado en tu interlocutor (a quien iba dirigido tu discurso) Y si de alguna manera tenerlo en cuenta influyo en tu forma de argumentar y en la finalidad que pretendías lograr.

Leyendo este breve párrafo

Pretendo mostrar cómo el desarrollo social y la conducta humana actual, no son logros del presente, sino que se apoyan en el conocimiento de los hechos pasados; y que el conocimiento es una progresión de ideas y acciones que se juntan y han sido transmitidos a través de las épocas. (J. Jaramillo. La aventura humana).

Claramente hay una pretensión por parte del autor: Imagina a qué tipo de lectores podría llegar a estar dirigido y que objetivos podría tener el autor (tené en cuenta que corresponde al registro de la escritura y no al de la oralidad en donde existe la inmediatez de la comunicación con nuestro interlocutor). Cuál es su postulado o hipótesis. Se podría pensar también a la hipótesis como la conclusión de su trabajo (fundamentar). Y cuál será su herramienta para argumentarlo. Por último en qué soporte puede haber sido publicado (libro, revista especializada en temáticas sociales, en un diario como artículo de opinión, en un folletín)[p4]

Ducrot señala que: “la argumentación presenta marcas lingüísticas y discursivas concretas”, muchas de ellas consisten en que el que enuncia deja ver a través tanto de la palabra oral como escrita una impronta de su propio ser, es decir, de lo que piensa, siente u imagina, en otras palabras, se involucra con lo que dice y busca un efecto[p5] ; tiene una intencionalidad con ellas. Algunas palabras o construcciones de palabras son más proclives a mostrar la subjetividad de quien escribe. Por ejemplo, en este otro fragmento: Cuáles son las marcas subjetivas que podríamos señalar y cuáles podrían ser los efectos que se provoca con ellas en su receptor.

Sean estas notas tan aburridas sólo para recordar que muy a nuestra manera, pero que siempre, tuvimos carnaval si carnaval es hacer loco para tranquilizar la carne, [p6] la diferencia con los europeos no está en la ausencia del antifaz. La verdadera diferencia es que ellos después de sus excesos "se borraban los pecados" pintarrajeándose en la frente una cruz con ceniza para, piadosos, comenzar la Semana Santa. (M.A: Jiménez 1979)

Hay otros textos, que por el contrario, buscan borrar estas marcas de subjetividad. Toma como parámetro este título y copete de un artículo periodístico.

Grecia sancionó un nuevo ajuste

El Parlamento aprobó un proyecto especial para la implementación inmediata de nuevos recortes presupuestarios y la venta de bienes del Estado. Tras el anuncio, Alemania acordó participar del segundo paquete de rescate de la Unión Europea. El ministro de Finanzas germano, Wolfgang Schaeubley, precisó que su país renovará préstamos por 3200 millones en bonos hasta 2014

¿Por qué no hay marcas de subjetividad?, ¿Estará relacionado con los propósitos del mismo?, [p7] ¿Se podría afirmar que hay hipótesis y argumentación en el texto?

A partir de lo visto, podemos afirmar entonces que: existen muchos tipos de argumentación porque la forma de argumentar depende de qué se quiere decir, a quien va dirigido y cómo se lo quiere decir.[p8]

Volvamos al primer fragmento que me cedió Antonia para el trabajo que nos convoca en este capítulo del manual: la comprensión del discurso ensayístico. Allí se señala que lo primordial de este tipo de textos “son las ideas” y la cierta “libertad para argumentar”. Y más adelante afirma. Cito:

Que lo singular de este género es que por la preocupación estética y el particular trabajo con el lenguaje forma parte, al mismo tiempo, del discurso literario; la fascinación que ejerce sobre el lector se debe no solo a lo que se dice sino a cómo se dice (…)

A través de esta cita se puede inducir que si la preocupación por el lenguaje en cómo se dice de manera estética lo que se quiere decir es compartida tanto por el ensayo como por el discurso literario, y que este último no busca infundir una verdad sino en trasmitirnos algo que no necesariamente esta en el plano de la realidad sino en el de la invención. Qué lugar ocuparía entonces en ensayo en relación al discurso ficcional y no ficcional.

Te propongo a qué debatamos juntos esta cuestión para nada sencilla a través del siguiente ensayo y que luego esquematicemos a partir de lo visto y de lo que vayamos descubriendo cuáles son las características principales que hacen a este género discursivo

Ese desafío de pensar sin restricciones


Por Silvina Friera

Quizá no lo sabía, pero intuía que estaba produciendo una foto para la posteridad, para ese momento post mortem en que una imagen se petrifica, se congela, se inmoviliza y se fija como nunca antes. Jean-Paul Sartre está en la calle, parado sobre un tacho, hablándole a la gente. Aún era el rey de la cultura francesa –y del mundo que se configuró después de la Segunda Guerra Mundial–, aunque su destino se cocinaba a fuego lento en las ollas del posmodernismo. Esa foto perduró más allá y más acá: la revista El Escarabajo de Oro, dirigida por Abelardo Castillo (ver aparte) en mayo de 1961, certificando su impronta sartreana, desplegó en una de sus portadas la imagen del pope del existencialismo. Muchos aprendieron a leer (y a leerlo) gracias a las traducciones de Aurora Bernárdez –la primera mujer de Cortázar– en la editorial Losada; los jóvenes de la década del setenta descubrieron en su vida y en su obra el paradigma del compromiso: querían ser como él o, al menos, parecerse; hubieran querido escribir tan sólo algunas líneas de Las palabras, tal vez aquella en la que señalaba: “Mis libros huelen a sudor y esfuerzo y admito que apestan por la nariz de nuestros aristócratas, muchas veces los he hecho en contra de mí, lo que quiere decir contra todos”. El autor de ese monumental ensayo de ontología fenomenológica El ser y la nada nació hace 100 años –el 21 de junio de 1905– y murió hace 25, pero el asesinato simbólico había ocurrido mucho antes, cuando se devaluó el horizonte programático sartreano de “el sentido de la Historia y su Verdad”. Murió el mismo año en que murieron Barthes, Lacan y Piaget, quienes habían sido, desde el punto de vista del andamiaje teórico, los que lo habían empujado hacia el olvido. Al filósofo le tocaba despedirse de un mundo que lo consideraba una figura anacrónica; el auge de su legado cuasicartesiano de iniciar la filosofía en el yo estaba completamente superado por las nuevas vertientes que, como un huracán, instauraron “la muerte del sujeto”. Y sin embargo, no hay asesinato simbólico que pueda resistir la multiplicidad de lugares y posiciones que ocupa Sartre en la filosofía, en la literatura, en su literatura dramática, con piezas de teatro como Las moscas, A puerta cerrada, Muertos sin sepultura, El

diablo y el buen Dios, Las troyanas, Nekrasov, Las manos sucias y Los secuestrados de Altona, entre otras.Le parecía imposible escribir si no rendía cuentas de su mundo interior y de la manera en que el mundo objetivo se le aparecía. La verdadera literatura, en Sartre, comienza ahí donde la filosofía se detiene. Como autor dramático no trató de renovar las formas, sino de depurar el contenido mediante un retorno a lo trágico. La libertad humana, que él encuentra en las tragedias griegas de Sófocles y de Esquilo, es el motivo principal decantado por Sartre, que entiende que lo más conmovedor que puede mostrar el teatro es una personalidad en formación, el momento de la opción, la decisión libre que compromete una moral y toda una vida. Las criaturas sartreanas son lanzadas o puestas en situaciones extremas y universales. Si estas piezas “apestan”, si están escritas en contra de sí mismo, es decir en contra de todos, no extraña que la violencia, la crueldad y la acidez revelen, en parte, el mecanismo que el autor utiliza para desmontar las certezas espirituales de los personajes, pero al mismo tiempo de sus lectores. El héroe de El diablo y el buen Dios, Goetz, después de perder en una partida de dados opta por hacer el Bien con el mismo empecinamiento con el que antes hacía el Mal. El camino que sigue Goetz es el camino de la libertad: pasa de la creencia en Dios al ateísmo, de una moral abstracta, sin lugar ni tiempo, a una opción concreta. Goetz le reprocha al cura Heinrich: “Dos partidos se enfrentan y tú pretendes pertenecer a los dos a la vez... un traidor que traiciona es un traidor que se acepta”. En A puerta cerrada (1943), Sartre coloca a Inés, Estelle y Garcin en el infierno. Y Garcin dice: “El infierno son los otros”, frase que ha sufrido el desgaste de la repetición y de las interpretaciones equívocas. “Lo que yo diga sobre mí siempre contiene el juicio de otro. Lo que yo siento en mí está viciado del juicio de los demás. Lo cual quiere decir que si establezco mal las relaciones me coloco en total dependencia con respecto a los demás. Y entonces estoy efectivamente en un infierno”, aclaró Sartre. “Y existe una cantidad de gente en el mundo que está en un infierno porque depende excesivamente del juicio de los demás. Pero esto no quiere decir en absoluto que no se puede tener vínculos con los otros. Esto quiere decir simplemente que los demás tienen una importancia capital para cada uno de nosotros.”Quizá no sólo el dramaturgo, sino el

narrador de La náusea y el filósofo de Crítica de la razón dialéctica deberían ser revisitados ahora que el sujeto no está tan muerto como se proclamó dos décadas atrás. “No debo fijarme límites a mí mismo, y no debo permitir que otros los fijen por mí”, dijo el filósofo francés respecto de su deber como intelectual. Ese es el mejor legado sartreano: pensar sin ninguna restricción, incluso a riesgo de cometer errores.

Faltan todas las itálicas / comillas en los textos mencionados

Para que pensemos y respondamos colectivamente

¿Cuál es el postulado del que parte la autora para llevar a adelante su trabajo?

¿Cuál/es son los argumentos que lo sostienen? ¿Y cuál es el contraargumento? (es decir, cuál es la otra idea que se contrapone a lo que la autora piensa y de quienes provienen). ¿Y por qué te parece que le resulta necesario introducir otras ideas que no tiene que ver con lo que ella piensa?

A lo largo del texto vemos el uso recurrente de la cita textual. ¿De quienes son en su mayoría? Y ¿Qué función pueden estar cumpliendo?

¿Hay una conclusión en el postulado? ¿Cómo se podría pensar a través del título del ensayo?

Relevando la comparació????n entre el discurso literario y el ensayístico:[p9]

¿Nos habla de una persona real o de un personaje?

Tanto el discurso literario como el ensayístico cuentan algo a partir de lo que inventan. ¿En qué reside la invención en este ensayo? Pero sin embargo ¿Por qué no se le podría adjudicar la categoría de ficcionalidad? (pensà en cuentos o novelas que hayas leído).

Considerando la similitud estética, la cual afirman las autoras en el artículo visto, en ambos discursos no de lo qué dice sino por cómo lo dice. Qué partes del lenguaje de este ensayo te resultan comparables al lenguaje literario y por qué (pensà en las herramientas que hayas visto cuando analizaste el discurso narrativo)

[p10] [p11]

Nuestro Héroe en la ciudad:

Completamente exhausto estaba de recorrer las calles de nuestra ciudad bajo un calor intenso que asolaba desde todos los costados y con los pies a vivas llagas. No contaba con mucho dinero, casi no lo conocía, de donde él provenía el trueque era el medio de sustentabilidad no porque no supieran que en otros lugares del mundo se manejaban con una moneda común, sino porque la comunidad así lo prefería. Las pequeñas producciones familiares y caseras le permitían generar los productos que satisfacían las necesidades de la vida diaria. Casi no contaban con servicio de luz y gas, y el medio de transporte más habitual era la bicicleta o el caballo.

Estaba caminando por la plaza de los dos congresos cuando vio con grandes letras doradas “Biblioteca del Congreso”. No tenía muchas alternativas y necesitaba descansar. Casi improvisadamente le dijo al bibliotecario que quería un libro que hablara de Buenos Aires y este, con poco ánimo para pensar y responder, le dio un libro que le habían devuelto hacía unos minutos atrás. Sin poder imaginar que estaba cumpliendo la expectativa del lector le

ofreció un libro titulado La Cabeza de Goliat de Ezequiel Martínez Estrada. Y se dispuso a ojearlo mientras estiraba sus piernas y luego leyó:

TACTO

El tacto de la ciudad es percibido por los pies. La mano es inútil para palpar la ciudad. No podemos entrar con ella en contacto si no es por los pies; se la palpa caminando y durísima. En verdad, refractaria. Ésa es su piel, de pavimento. De acuerdo con las teorías de la evolución, que explican el casco del solípedo para la acción mecánica de la percusión en la marcha, el pavimento debe explicarse por los mismos factores que el carapacho del armadillo y la dermis del paquidermo. Pero lo cierto es que la piel de pavimento, cuya dureza mineral perciben nuestros pies y la comunican en el cansancio y el mal humor a toda la psique, es aisladora y hostil. Es una planchada, especie de magma que separa al hombre del mundo. Cuando la

Municipalidad deja, con exquisito gusto, algunas cuadras de vereda sin empedrar, el pie toma contacto directo con la naturaleza de todo el país y no es sólo el alivio para los pies fatigados, sino la sensación casi táctil de ese contacto. Sube por las piernas al corazón la sensación de bienestar que suministra siempre la tierra. La planta del pie siente la elasticidad de la tierra, que

sobre el pavimento se produce a expensas de los tejidos vivos. Cede ella en vez de hacernos ceder a nosotros.

También desde el punto de vista darwiniano es el pavimento una defensa económica de la ciudad para mantener su tránsito. Nos obliga a tomar un vehículo aun por pocas cuadras. Toda marcha a pie es agotadora; en verano se une a la dureza de la piedra el calor, y en invierno el

frío. Una ciudad no ha sido adoquinada para caminar por ella sino para recorrerla en coche. El coche es el peatón natural de la ciudad; el neumático, no el pie; la llanta de hierro, no la pata.

Para la pata se ha ideado la herradura, que preserva el casco como el pavimento a la tierra; para el pavimento se ha fabricado el automóvil.

En cambio, el campo invita a marchar. La pampa es también movimiento, pero no pesimismo y desaliento, sino ejercicio y salud. Aun los hombres ricos gustan allí de caminar, como aquí los pobres de andar en automóvil. Mucho de la manía del automóvil que aqueja a los porteños es

una especie de reuma y de cansancio. A Ford le convendría hacer pavimentar por su cuenta el mundo entero. No es un descubrimiento mío que el automóvil ha sido creado por la necesidad del pavimento y no de la comodidad. Constitucionalmente ningún ser humano prefiere en estado de salud caminar sentado a caminar a pie, pero el reuma y el adoquín son dos asociados de las fábricas de automóviles. El agente intermediario entre el fabricante y el empedrado es el gusto del confort y el lujo. Esa tendencia al lujo y la comodidad nacen inconscientemente de los pies, que es algo así como la raíz del cuerpo y el almácigo del pesimismo sistematizado.

Después del pie, sigue el cuerpo como órgano urbano de palpación. Vemos cantidad de personas que en las aglomeraciones y en los lugares concurridos frotan su cuerpo, como inadvertida o inevitablemente. Se diría que tienen el traje sensible como la piel, y la piel eléctrica como los gatos. La mano es utilizada en última instancia, porque en la mano está siempre la responsabilidad. Como que la mano es el más consciente de los aparatos del hombre y el más responsable, según lo demuestran las historias de la civilización y de la moral. La ciudad tiene un traje de la piel y una piel del traje. Bástale a muchos ese roce furtivo para consuelo de su orfandad, y solamente las mujeres no comprenden bien esto.

Ejes para interpretar lo leído ahora individualmente

Pensar en la dicotomía campo-ciudad que se plantea en el texto a través de las descripciones que se hacen en el mismo. Y en la visión crítica que sostiene el autor a partir de esta separación.

Y de qué manera se sirve de ciertos postulados teóricos para construir sus argumentos.

Logra concluir alguna/as conclusión sobre la idea que nos quiere transmitir.

Frente a los dos ensayos que se presentan los únicos ejercicios que se proponen son de reconocimiento.

Ubique esto y esto, señale esto y esto…vea cuáles son las conclusiones etc.

Cómo se escribe un ensayo? Qué problemas presenta? Será más o menos narrativo, descriptivo, argumentativo?

A modo de recapitulación:

Podrías desarrollar con tus propias palabras una explicación que hable de qué se trata un ensayo un resumen del capítulo?? por un lado, y por el otro hacer tu propia definición del género.???

[p12]

Momento de hacer con la palabra “elige tu propia aventura”

Pensemos en el relato que nos contó nuestro héroe al principio de este capítulo como ideas disparadoras para escribir nuestro propio ensayo. Elegí una de ellas.

A-las voces a favor y en contra de nuestro héroe en el pueblo.

B- La asociación que se hace del cuervo con los abogados.

C- El desconocimiento del nombre “estudio jurídico” por parte de nuestro héroe.

D- El castigo con el destierro.

[p13]

Si ninguna de estas ideas es de tu interés ni el héroe ni yo nos vamos a enojar

Podes proponer tu propio tema para comenzar a escribir el ensayo.


[p1]En sentido amplio?

[p2]depende

[p3]depende

[p4]no puede hacerse sin el texto

[p5]solo en la argumentación?

[p6]¿?

[p7]¿?

[p8]Y el ensayo?

[p9]Estrategias argumentativas?

Ni se mencionan

[p11]Quiz’as no es tan preocupante esta distinción…se puede leer el ensayo dentro de lo literario. O de lo filosófico o de…

El punto de corte no es la idea de ficción…

[p12]La autora del cap le tira la pelota al lector del manual???

[p13]Las ideas podrían estar todas en el ensayo desarrolladas como argumentos.

A partir de ciertas estrategias que no se explicitan en el capítulo=¡¡¡¡

Quizás la preocupación por definir al género (que se presenta como casi indefinible en este mismo cap) obturó la posibilidad de trabajar con ensayos CONCRETOS que podrían ir mostrando, “en los hechos” de qué hablamos cuando hablamos de ensayo…

No hay comentarios:

Publicar un comentario