Sr. Editor
estimado ariel, contestaré en el cuerpo de su mail, en azul
No sé si mi destino es hacer manuales, pero trate de cumplir con el contrato lo mejor q pude. Me ha faltado una página para llegar a las ocho requeridas auque de las siete escritas, menos del 30 % son textos de otros.
No importa, podemos poner un dibujito.
Tratá de cumplir con las cantidades pero la única idea q tuve solo pude realizarla asi. Hacer mas páginas, o menos, hubiera sido dañino para ella.
Y bueno, notará q mi manera de trabajar los contenidos no es el sacro canto didactico de la lengua y la literatura como si fueran el espíritu santo y la montaña de mahoma. Creo q la vida podría prescindir de ellas y en el fondo es lo q me gustaría enseñarle a sus clientes
En una de esas tendríamos que discutir antes de mandar el cap a la imprenta qué entendemos por didáctica.
Quizás podemos empezar por la idea de sacralidad que usted- y solo usted, si somos usted y yo-le asigna.
De lo que se trataba aquí era nomás plantear algunas cuestiones para enseñarle a alguien (que suponemos no lo sabe) algo acerca de un género discursivo –la carta- y disparar desde allí hacia donde nos llevara la imaginación (didáctica) para enseñar algunas otras cosas que consideramos valiosas y queremos compartir. Porque quizás usted no, pero yo sí, considero que la imaginación debería estar en un primer plano tanto en el lugar del que pretende enseñar como del que pretende aprender algo acerca de algo.
¡Qué contradicción, verdad!
O quizás no es tanta. Porque más allá (o por) del espíritu de su capítulo y el estilo que elige para llevarlo a cabo usted deposita cierta confianza en la posibilidad de enseñar algunas cosas en el campo de la lengua y la literatura. Quizás no es el modo más frecuente, pero eso estaba clarísimo en nuestras primeras discusiones. Solo porque, como usted, no creemos en misterios cristalizados es que lo convocamos a participar de este proyecto.
En ese marco, usted encuentra una manera novedosa de plantear el capítulo: si vamos a pensar en la carta, usted –en una especie de naturalidad artificiosa-escribe una. Una que anima a los lectores (alumnos, clientes) a escribir varias.
Pero usted sabe cómo escribirlas. Juega con sus formas más canónicas y las hace estallar en pedazos. ¿no conlleva cierto egoísmo no enseñar esto que usted sabe para que los otros hagan con eso lo que se les dé la gana?
Qué tendría de fariseo enseñar los modos canónicos para poder jugar- como usted mismo hace- con ellos?
De la carta personal a la carta abierta (que habría que repensar un poquito…sin firma y sin contexto…qué valor le asigna? Qué despatarrado remitente nos queda si lo ocultamos? Que despatarrado remitente quedaría gritando en el vacío si su destinatario ni se entera de que está gritando? Le hará esto alguna cosquilla al poder? )de la carta abierta a la carta astral (qué se supone que hay que hacer con eso? Discutirle al destino escrito en internet? Le mandamos un mail y rogamos que funcione el servidor?) de la carta astral a la carta en un proyecto de intervención (que habría que desarrollar mejor y quizás abrir a otras posibilidades y propuestas de intervención artística) : no podemos decir que usted no se haya ocupado de didactizar un contenido que le parece didactizable!
Estoy muy estresado, espero no terminar como la loca de la oficina de al lado (¿es verdad q es travesti?)
Creo q usted también lo está. Para q no piense q es una cuestion personal lo invito el domingo a la reunión hare krishna en parque sarmiento, comida gratis y vegetariana!
Lo acompañaría si para ese momento hubiera terminado de editar montones de capítulos que se amontonan en mi bandeja de entrada
Quedo a su entera disposición para lo q haga falta antes de la prueba de galera
buen fin de semana
ariel
igualmente- saludos, su editor
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