Las decisiones tomadas se relacionan con un condicionante inicial, que tiene que ver con el género asignado a cada uno de nosotros. ¿El elegido es uno de los cuentos no miméticos que más me gustan? seguramente no, pero también debía tener en cuenta la extensión y una temática: la ciudad. Además, tenía que ser un relato con un lenguaje “conveniente” para alumnos de la escuela secundaria. Con respecto al periplo del héroe, el interrogatorio, lo tomé más como marco de presentación de las actividades en algunos casos o bien lo reformulé a una instancia en la que el héroe quiere indagar acerca del otro o alguien quiere averiguar sobre él, por eso aparecen algunas entrevistas como actividades que me permitían cumplir con ese otro requisito estipulado.
Luego comencé a hacer un capítulo del manual que de alguna manera puede haber reproducido cierta internalización propia acerca de lo que es un manual. Más allá de haber esbozado una crítica sobre estos libros de texto semanas antes, supongo que hay un aprendizaje que me llevó a tomar como referencia sus características.
Pienso que lo que más me costó no fue qué enseñar sino cómo. Tuve en cuenta que en el primer borrador no había trazado concientemente un plan con objetivos determinados acerca del qué y del cómo. Eso me llevó también a intentar entrar en otros géneros que no lograba tratar con profundidad, que no eran tampoco los que me habían sido asignados y que me hacían “descuidar” el género de ciencia ficción. En el segundo borrador y ya teniendo en cuenta las correcciones entré en la disyuntiva acerca de si me convenía eliminar todo, dejar algo, corregir… opté por eliminar, por ejemplo, el ensayo y reformular las demás actividades, tratando de no tomar otros géneros, para poder seguir una línea más o menos coherente que diera cierto orden y secuencialidad a cada actividad partiendo del cuento de Arlt. Otra de las dificultades tuvo que ver también con cómo arribar a un conocimiento sobre el tema que no quede supeditado a una definición y ciertas propuestas de escritura a partir de eso.
En cuanto a las actividades traté de pensar en esta cuestión de la labilidad de los límites del género o que no quede absolutamente todo supeditado a una verdad absoluta y prefijada sobre qué es la ciencia ficción, en este caso. Pienso que la frase de Martínez Estrada con que se abre el capítulo y que hace referencia a esta idea de destrucción y metamorfosis de la ciudad, sirve para pensar no en una estructura fija y acabada sino en el constante movimiento que adquieren las “cosas”.
Intenté entonces, apuntar a un recorrido que nos hiciera indagar en qué es una historia, de qué realidad, mirada, recorte o representación depende, tanto en la instancia de producción como en la de reconocimiento. Y así encontrar en la subjetividad de un cuento narrado desde diferentes ópticas, de una noticia o de las preguntas seleccionadas en una entrevista para “mostrar” al otro, de la elección de un héroe particular, propio, o de una lente fotográfica -que inmortaliza un modo de contar pero no de ver, pensando en la instancia de la recepción- los múltiples y disímiles universos que nos interpelan, aunque parezcan uno, el mismo.
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