sábado, 2 de julio de 2011

ariel-carta-alejamiento

Aquí, Ahora

A los alumnos y alumnas:

Soy la heroína más triste del mundo. Al contrario de lo que muchos piensan, no soy ni valiente ni fornida ni dura de carácter. Mi origen no es noble y mis peripecias me suelen llevarme a la ruina sin salvación. Pero parece que igual soy una heroína. Se figurarán que ser la heroína más triste, solitaria y pequeña del mundo hace que mi periplo sea más difícil que el que tienen que atravesar otros héroes y heroínas. Todos han obtenido premios y reconocimientos, desde el momento en que nacieron, pero a mí aun me quedan todos los laureles por recibir. Ellos están colmados de todo. Yo, llena de nada, en el vacío atesoro la espera.

Soy la más triste porque en mi esencia nace mi mortal contradicción. La más solitaria porque son los solitarios quienes más requieren mis servicios. Y soy tan pero tan pequeña que no solo debo ser la heroína más pequeña del mundo sino que debo ser lo más pequeño que existe en esta tierra; aun más que los átomos pues de ellos soy su madre predilecta. Es que soy tan pequeña que puedo estar adentro de todo.

Esta Ciudad es infinita y todos los héroes tienen su barrio de honor, pero yo estoy condenada a deambular por subterráneos, trenes, colectivos o, simplemente, dar vueltas por la calle. Voy de barrio en barrio y en cada uno puedo sentirme parte, pero solo un ratito, menos que un instante: siempre alguien me invoca, a veces cientos de miles al mismo tiempo, en ambos hemisferios del mundo, a cualquier hora del día, tanto para amores como para calamidades, sin contar los amores que son calamidades.

Los niños son mis aliados naturales y los jóvenes mis hermanos estratégicos, pero (¿por qué?) siempre son adultos los que me enfrentan como enemigos acérrimos. Los científicos me persiguen, pero soy como el horizonte y cuando más convencidos creen alcanzarme más me alejo lenta y sonriente. Los poetas me aman y me temen por partes iguales y el motivo es el mismo: dicen que no perdono, pero eso pasa porque me confunden con la Realidad, porque frente a ella soy como el viento diferenciándose del aire…

A esta altura se preguntarán por qué les escribo esta carta. Necesito decirles algo y pedirles un favor, a ustedes, que son mi última esperanza ¡Ah, una cosa! Quiero decirles que porque sea chiquita no soy una cobarde ni mucho menos. La verdadera valentía es saber aprovechar las pocas oportunidades de la vida. Y mi tristeza es pasajera, porque cada vez se habla menos de mí, o se habla con falsedades, y todo porque fui traicionada por mi discípula emérita: La Razón.

El favor que necesito pedirles es aun más importante y quizá, como pedían aquellos que a fines de la década de 1960 quisieron llevarme “al poder”, podamos volver a las doradas épocas en que reiné sobre el mundo. No doy más vueltas, necesitaría que me revelen y se rebelen y que me rebelen y se revelen, modesta e inevitablemente, contra el Poder, el que más los oprima. Para eso tengo un plan, yo no se si funcionará, pero no irá en contra supongo.

Quiero aprovechar esta carta como si fuera la pequeña bola que se arroja desde la cima de una ladera para provocar una avalancha.

Pienso en las cartas que han cambiado el curso de la historia; en los mensajeros atravesando las inclemencias del clima y del terreno; las botellas al mar; las cartas nunca enviadas, las cartas leídas a tiempo o las que son leídas cuando ya es demasiado tarde; pienso en “cartas abiertas” a personas cerradas y en cartas abiertas por las personas no deseadas. Hasta en esos mails enviados por error o en el fin de un amor por culpa de un mensaje de texto. O las cadenas de oración que las personas escriben en los billetes de dos pesos. Y qué piensan de las cartas escritas en clave o con tinta invisible ¡y nunca falta alguna firmada con sangre! Importante: no subestimar el Arte Correo, a unabomber o las cartas astrales.

Disculpen tanta vuelta, pero lo que necesito en concreto es que escriban algunas cartas. En si no es tan complicado, una carta es básicamente escribir “algo” para comunicarse con alguien, por alguna necesidad. Pero la carta en si misma es solo un soporte, el simple canal de comunicación. Después lo que diga la carta y cómo lo diga puede ser otra cosa. Hay hasta novelas epistolares (en alguna marquesina en esta misma Ciudad vi Boquitas Pintadas), [p1] cartas con formas de poema o cartas simbólicas a seres abstractos, a animales o a objetos… Por ejemplo, yo les escribo a ustedes, estudiantes en principio, porque sinceramente y hablando en criollo, estoy podrida de estar cada vez más lejos de la Ciudad y ante esta necesidad de sentirme cerca – no se olviden de mí - les pido que me den una mano, tal como ustedes le pedirían ayuda a una amiga o amigo.

Así como muchos que se dicen defensores de la libertad son sus principales carceleros -cuando no dan instrucciones sobre las democráticas maneras de comportarse en democracia- muchos maestros andan diciendo por ahí cuál es la “correcta” manera de imaginar. La verdad que me tienen las bolas mágicas llenas de adivinos, pero disfrazados de doctores.

¿Me dan una manito entonces?

En los anales del futuro soy la memoria molecular de la Historia. Esa es mi Biblioteca de Babel, pero emplazada en Babilonia. [p2]

La empresa que les pido no es nada nueva, pero digamos que en los últimos siglos la cosa se fue poniendo densa. A continuación, les transcribo una carta que encontré y que fue un poco la causa primera de esta que tienen frente a sus ojos. Es una carta escrita por el poeta francés Antonin Artaud cuando era parte orgánica del movimiento surrealista y formó parte de una serie de cartas tituladas, justamente, Cartas a los Poderes. Fueron publicadas en 1925, en el tercer número de la revista “La Revolución Surrealista”. La dirección de esta publicación cambiaba en cada número entre los miembros del grupo y el tercer número fue dirigido por Artaud. Estas fervientes cartas fueron escritas en forma de “carta abierta” [p3] a los Poderes opresores que Artaud consideraba entonces: el Papa, los Directores de Asilos de locos o los Rectores de las Universidades Europeas. Esta última me parece indicada para la ocasión:

Señor Rector:

En la estrecha cisterna que llamáis "Pensamiento": los rayos del espíritu se pudren como parvas de paja.

Basta de juegos de palabras, de artificios de sintaxis, de malabarismos formales; hay que encontrar - ahora - la gran Ley del corazón, la Ley que no sea una ley, una prisión, sino una guía para el Espíritu perdido en su propio laberinto. Más allá de aquello que la ciencia jamás podrá alcanzar, allí donde los rayos de la razón se quiebran contra las nubes, ese laberinto existe, núcleo en el que convergen todas las fuerzas del ser, las últimas nervaduras del Espíritu. En ese dédalo de murallas movedizas y siempre trasladadas, fuera de todas las formas conocidas de pensamiento, nuestro Espíritu se agita espiando sus más secretos y espontáneos movimientos, esos que tienen un carácter de revelación, ese aire de venido de otras partes, de caído del cielo.

Pero la raza de los profetas se ha extinguido. Europa se cristaliza, se momifica lentamente dentro de las ataduras de sus fronteras, de sus fábricas, de sus tribunales, de sus Universidades. El Espíritu "helado" cruje entre las planchas minerales que lo oprimen. Y la culpa es de vuestros sistemas enmohecidos, de vuestra lógica de dos y dos son cuatro; la culpa es de vosotros - Rectores - atrapados en la red de los silogismos. Fabricáis ingenieros, magistrados, médicos a quienes escapan los verdaderos misterios del cuerpo, las leyes cósmicas del ser; falsos sabios, ciegos en el más allá, filósofos que pretenden reconstruir el Espíritu. El más pequeño acto de creación espontánea constituye un mundo más complejo y más revelador que cualquier sistema metafísico.

Dejadnos, pues, Señores; sois tan solo usurpadores. ¿Con qué derecho pretendéis canalizar la inteligencia y extender diplomas de Espíritu?

Nada sabéis del Espíritu, ignoráis sus más ocultas y esenciales ramificaciones, esas huellas fósiles tan próximas a nuestros propios orígenes, esos rastros que a veces alcanzamos a localizar en los yacimientos más oscuros de nuestro cerebro.

En nombre de vuestra propia lógica, os decimos: la vida apesta, señores. Contemplad por un instante vuestros rostros, y considerad vuestros productos. A través de las cribas de vuestros diplomas, pasa una juventud demacrada, perdida. Sois la plaga de un mundo, Señores, y buena suerte para ese mundo, pero que por lo menos no se crea a la cabeza de la humanidad.

Antonin Artaud

¿A quién les gustaría escribirle una carta así? ¿Qué significa el Espíritu frente a los rectores, para Artaud, en este texto? [p4] ¿Quién se merecería una carta así? ¿Serían capaces de escribirle una carta al Poder que ustedes consideren merecedor de la misma? Necesito un poco de insurrección, el statu quo me ahoga, especialmente en estos claustros. Además, qué lindo decirle a quien se lo merece lo que se merece[p5] . Se van a sentir tan bien que yo me sentiré así de bien junto a ustedes. Una simple carilla para mi sería suficiente ¡OH ya puedo sentir el aroma incandescente en sus corazones! ¿Quieren experimentar un placer aun más profundo? Envíenlas. Procuren no poner remitente o usar un apodo. [p6] Pueden hacerlo si gustan, pero Paranoia, mi prima confidente -de chiquitas dormíamos juntas, la tía siempre nos leía un cuento y después apagaba la luz- recomienda no ponerlo si el mensaje es alguna Fuerza del Orden.

Con respecto a la oposición que surge entre los rectores y el Espíritu pueden consultar las otras Cartas que Artaud escribió a los otros poderes que les mencioné. La edición que sacó Argonauta está imposible de conseguir -por lo que tengo entendido- pero en Internet si las guglean aparecen enseguida – “de toque” decía la prima. [p7]

***

La otra carta que necesitaría que escriban esta inspirada en una canción, puntualmente en su título, Carta para mí desde 2086. Es del músico Fito Páez y fue grabada e interpretada con Luis Alberto Spinetta en el disco La la la (1986).

Carta para mí desde 2086

Me puse la ropa

no supe qué hacer

como Julio Sosa

cien años después.


Arreglé mis cosas

fui hasta el cabaret.

Fui y canté Malena

no recuerdo bien.


Y allí mismo, en el mismo lugar del amor

voy tratando de estar con mi corazón

ya pasaron las bombas, el hambre y el tren

aquí en Baires las cosas no marchan bien.

(Fito Páez)

Esta carta a ustedes mismos –ustedes sabrán qué quieren comunicarse – a diferencia de la canción, debe estar dirigida a un momento del futuro, sea dentro de un día o de cien años. Propongo que tomen en cuenta la carta que escribieron anteriormente… las personas no solo me invocan para rebelarse contra los demás. Revelarse contra uno mismo [p8] es necesario en algún momento de la vida, inclusive saludable.

***

Ahora que lo pienso también pueden enviarse su propia carta, desde el correo a su propia casa, eso no saben como reaviva el fuego de mi existencia. [p9]

Pueden hacerlo cuando quieran y yo, agradecida. Unas hojas más atrás les nombré el Arte Correo. Enviarse una carta a sí mismo podría ser una forma de ello. Pero pueden enviar lo que quieran. Si quieren, hasta pueden amordazar un manual escolar y mandárselo a otro que le agregue una nueva mordaza y así, de persona en persona, con cada re-envío se interviene nuevamente el objeto. [p10] El Arte Correo se hizo “famoso” en el siglo XX, pero es tan antiguo como el correo[p11] . El movimiento de artistas Fluxus produjo bastantes obras postales. Otros pioneros fueron los neo-dadaístas. En Argentina un importante archivo de Arte Correo pertenece al espacio Vórtice, que también atesora bellísimas obras de poesía visual y de poesía concreta[p12] . En el Arte Correo no se puede comerciar ninguna obra y el que resulta destinatario final [p13] de una de ellas debe conservarla.

***

Tengo que terminar esta misiva para ustedes así no se olvidan de mí cuando en realidad quiero escribir una carta de amor a mi gran amor: el Amor.

Si los hombres me acusan de no perdonarles nada; qué puedo decir yo de él. Estamos predestinados desde el primer aliento del mundo y, sin embargo, nos acusan de pornógrafos con categoría criminal. Me pregunto qué sería del Amor sin mí y qué sería de mí sin el Amor. Yo no puedo ni siquiera… El Amor es una cuestión suprema desde el inicio de los tiempos, allí en los fondos del cielo, y su incidencia en mí es fundamental tanto como la economía necesita de la guerra. Y hablando de cielo les voy a recomendar la ayuda de los astros ¡Cuánto le debo a los místicos, a los chamanes y a los astrólogos!

La anteúltima carta que necesito que escriban es a los astros. Se trata de una respuesta, ellos escribieron primero.

Para esta carta les voy a pedir que busquen en su propia Carta Astral. La Carta Astral es un “mapa del cielo”, con la ubicación de los principales astros del sistema solar en el momento exacto del nacimiento. Esta ubicación pone en relación una serie de fuerzas, como la gravedad por ejemplo, que inciden magnéticamente en la temple de las personas, favoreciendo ciertas virtudes y, quizá, algún destino frente a otro. Esta carta de los planetas a cada uno en el momento de su nacimiento no es un veredicto irrevocable. El Destino no es una misión aunque esa idea sirva tantas veces de aliento. Pues si lo fuera, ahí sí yo no tendría nada que hacer en esta vida.

En la carta astral encontrarán vaticinio acerca de los principales elementos emocionales, como el Amor ya que de él también hablamos. Tómenlo de referencia. Si están de acuerdo o no, díganle lo que piensan al respecto, pero también pueden responderle acerca del carácter o cualquiera de las perspectivas que refiere la Carta Astral. Para averiguar sobre ella hoy en día Internet ofrece decenas de páginas que dan un pequeño resumen de la misma. Será suficiente para elaborar una respuesta. Pueden estar de acuerdo o no. Necesitarán saber además de la fecha y lugar de nacimiento, la hora del mismo. La forma de enviar esta carta es libre. Pueden quemarla y llegará. Lo mismo si la meten en la botella con destino marino o la arrojan en el sombrero del ciego que pide limosna en la puerta del subterráneo.[p14]

***

La última carta es el gran desafío y es lo que va a asegurar mi supervivencia por toda la eternidad. Vieron la carta que se escribieron a ustedes mismo en un futuro incierto... Cuando llegue ese momento, respóndansela.

Así me despido de ustedes con la esperanza de que me den una manito.

Sin más que decirles, como siempre, espero que cumplan con lo que les pido. Sino, inevitablemente, nunca los perdonaré.

Toda de ustedes, su querida Imaginación


[p1]si es una novela…por qué estaría en una marquesina?

no es confuso?

[p2]Cómo llegamos acá?

[p3]Habria que desarrollar un poco este género. Se da por supuesto. Si bien en la actividad que sigue habrá algo de eso, el manual tendría que hacer algunas aclaraciones.

Justificaría –entre otras cosas- que esta carta no tenga los encabezados típicos de la carta. Lugar y fecha se reponen en el soporte. Y aquí en los dichos de la imaginación que remite a ese soporte, la revista

[p4]Si la respuesta es una, podría darse y listo. Y seguir desde ahí hacia las otras actividades que salen de las preguntas

[p5]Habría que ver . si el que se lo merece no se entera…a quién le importa?

[p6]Artaud la firma.

En una de esas se puede plantear este asunto de firmarla o no firmarla!

[p7]Es linda esta idea de remitir a otras obras (nada raro en los manuales) señalando algunas cuestiones de circulación que hace a cómo la gente encuentra los libros…

[p8]Es con b o con v? el rebelarse que precede es con b…

si fuera con v quizás habría que hacer alguna aclaración más

[p9]tendrían que aparecer las instrucciones de cómo hacerlo: qué va en el sobre, cómo se escribe adelante y detrás. Etc.

y el encabezado de la carta? Lugar fecha destinatario

porque el poema no ayuda mucho con eso

en una de esas se puede volver a la primera hoja del cap y desde ahí, aquí , ahora, pensar en cómo se completa esa parte.

Un paso atrás: si aquí, ahora resulta como resulta es porque sabemos que ahí va lugar, fecha.

Pero esto lo aprendimos alguna vez en algún lado. No puede ser este manual ese lugar?

[p10]Un manual por correo es arte correo?

Habría que explicitar mejor el proyecto.

Para el que no lo conoce queda oscurísimo y no se entiende que tiene que ver la carta.

[p11]Es tan antiguo?

[p12]Se visita como si tal cosa? ahí habría una actividad posible llena de saberes disciplinares.

[p13]Y cómo sabe que es el final?

[p14]Una carta a la carta astral? Para qué?

Qué pasaría si estos modos diversos de mandar cartas se utilizaran para mandar la carta a la imaginación (dónde mandarían esa carta?) y mientras tanto se pensara en algo que se relacionara con la poesía concreta, con los poemas objeto, con las intervenciones, con la materialidad de la obra artística, con sus modos de circulación?

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