domingo, 3 de julio de 2011

florencia-leyenda urbana-disfraz

Contar una historia es contar muchas historias: la leyenda urbana

Lo inesperado que desata la tragedia

Y sucedió lo inesperado. El que era alcalde de la ciudad entró a la librería faltando sólo trece minutos para las tres de la tarde. Solía llegar siempre a las dos, pero ese día, por razones vinculadas a las tareas propias de un alcalde, se retrasó apenas y cruzó tarde la puerta. Los libreros tenían la deferencia de cerrar durante una hora la librería, cada martes, para que el alcalde recorriera las mesas y bibliotecas de novedades y antiguos volúmenes de la literatura universal. Así, lo dejaron solo para que recorriera, como era su costumbre, cuidadosamente la librería, abriendo y cerrando libros, hojeando páginas, mirando tapas.

Y sucedió lo inesperado. Aun siendo de conocimiento público que la librería cerraba cada martes entre las dos y las tres, irrumpió en la tranquilidad del alcalde un estruendo que venía de la calle. Al parecer, alguien llamaba a la puerta. Alarmado, se arrimó a la pequeña vidriera y miró hacia fuera buscando una respuesta. Después de unos minutos de contemplación, se tranquilizó al descubrir que había sido sólo una piedra, mordida por las ruedas de un vehículo que había pasado a toda velocidad. Se distrajo un momento pensando en la posibilidad de colocar unos reductores de velocidad sobre la calle de la librería. Pero pronto volvió a su tarea, poco faltaba ya para que la librería reabriera al público y su momento de calma llegara a su fin.

Y sucedió lo inesperado. A las tres y veintitrés de la tarde la llave del librero hizo girar el tambor de la cerradura de la puerta. Veintitrés minutos más tarde de lo acostumbrado llegaba el librero a dar por terminado el apacible paseo literario del alcalde. La demora había sido provocada por una piedra venida desde la nada que lo había golpeado en la frente y lo había tenido limpiando la pequeña herida con unos pañuelitos de papel y buscando en la farmacia un apósito. Así, por primera vez en años, el librero se demoraba veintitrés minutos y llegaba a la librería después de las tres.

Y sucedió lo inesperado. Sigilosa, la llave abría la puerta a una escena que nadie en la ciudad, jamás, olvidará. Tendido en el suelo yacía muerto el alcalde. A su lado, la enorme biblioteca de clásicos. En su mano, un libro abierto en una página cuyo número, se dice, nadie conoció jamás.

RECUADRO

Usted acaba de leer esta inquietante historia. Cuando llega al punto final intuye que algo misterioso hay en la muerte del alcalde pero no sabe exactamente qué. Entonces, decide escribirle un mail a un amigo y contarle brevemente la historia para ver si su amigo puede ayudarlo a resolver el misterio.

Recuadro

Herramientas

Para reescribir esta historia usted deberá elegir los hechos que le parezcan más reelevantes y descartar aquellos que no le resulten importantes. Debe centrar su atención en qué pasó, cómo pasó y cuáles fueron las consecuencias o resultados de esos hechos.

Fin recuadro Herramientas

FIN RECUADRO

Dicen que

Un día navegaba en Internet. En eso andaba cuando, yendo de un sitio a otro, encontré algo rarísimo en un blog. Era sobre un libro, un hecho mágico y un muerto. Rápidamente centré mi atención en el texto que lo explicaba:

Nadie sabe si esto es cierto o no. Pero los habitantes de esta ciudad nunca volvieron a ser los mismos después de que pasó lo que pasó. Parece ser que en el pueblo hay una vieja librería, de esas que son todas de madera, con muebles antiguos y viejas bibliotecas que dicen que está embrujada. Que la recorre un fantasma que cuida los libros. Y que el fantasma, cada vez que alguien quiere agarrar un libro, se lo impide. Que si alguien quiere agarrar un libro misterioso que parece que nadie sabe exactamente cuál es, muere. Cae desplomado ahí en el acto.

Inmediatamente debajo había 158 comentarios. No podía creer lo que leía, me parecía muy irreal y, en realidad, me sonaba falso. Pero yendo hasta los últimos comentarios, encontré un diálogo muy extraño que agregaba datos sobre el hecho volviéndolo realmente interesante:

Chini2006 dijo…

No es exactamente así la historia. El fantasma no mata a la gente.

Anónimo dijo…

Yo leí que el fantasma es un cliente que murió en la librería y se la pasa cuidando los libros.

Chini2006 dijo…

No es un fantasma que cuida los libros, es un fantasma que cuida a los clientes.

Anónimo dijo…

Vos cómo sabés chini2006????? Sos de ahí?????????

Chini2006 dijo…

Mi abuela es de un pueblito de la provincia y eso es una historia vieja. Nadie visita la librería los martes porque dicen que el fantasma va los martes y les da miedo.

Maga dijo…

Cualquiera lo del fantasma de la librería yo lo escuché mil veces a eso es como la del taxista y la muerta, o los niños del tren…

Anónimo dijo…

te banco chini2006. qué pasa con el fantasma de los libros???? Tu abuela lo conoce?????

Chini2006 dijo…

Nooooooooooooooooo. Nadie lo conoce. Nadie se anima a ir los martes. Algunos dicen que se ve una sombra desde afuera pero no sé. Yo nunca me animé a ir.

Anónimo dijo…

Pero murió más gente?????

Chini2006 dijo…

No sé. Creo que no… dicen que el fantasma los cuida de un libro peligroso. Pero no sé.

Maga dijo…

Giles, les dije que es una historia repetida miren esto www.posadaalmayer.com.ar

RECUADRO

Transforme esta serie de comentarios en un diálogo que cumpla con las reglas y los códigos propios de la lengua escrita[p1] . Para esto, dedique especial atención a identificar en cada enunciado las huellas del código oral para poder luego adaptarlas al código escrito. Puede recurrir a una serie de herramientas que pueden serle de utilidad en el proceso de reescritura.

Recuadro

Herramientas

*¿Qué modos encuentra el lenguaje oral para verse representado de forma escrita? *¿Cuáles son las marcas en el texto que evidencian esta adaptación?

*Es importante interpretar qué está diciendo quien escribe, con qué intención. A partir de allí, deduciendo el sentido, pueden buscarse equivalentes en el código de la lengua escrita que representen esa intención o entonación.

*Muchas veces, repetir en voz alta lo leído intentando representar de manera oral lo escrito, ayuda a descubrir con qué intención fue escrito el enunciado.

Fin recuadro Herramientas

FIN RECUADRO

Continuar el periplo

Intrigado, no pude evitar clickear sobre el link de la Posada Almayer. Entré y me encontré con la página de una posadita de una ciudad costera. Nada raro: algunas características sobre el servicio, los precios de la temporada, un mapa que explicaba cómo llegar… Me parecía raro que no apareciera nada sobre el asunto del fantasma, sino ¿Por qué Maga hubiera posteado el link? ¿Y si Maga nos estaba engañando a todos? A punto de desistir estaba cuando vi, en un costado, chiquito, un “Por qué somos leyenda” que me llamó la atención por completo. Abriendo ese vínculo encontré lo siguiente:

Suspendida sobre la última cornisa del mundo, a un paso del fin del mar, la posada Almayer dejaba que la oscuridad, una noche más, enmudeciera poco a poco los colores de sus muros, y de la tierra toda y del océano entero. Parecía –allí, tan solitaria– como olvidada. Casi como si una procesión de posadas, de todo tipo, hubiera pasado un día por allí, bordeando el mar, y de entre todas se hubiera separado una, por cansancio, y, dejando que pasaran a su lado las compañeras de viaje, hubiera decidido pararse sobre aquel barrunto de colina, rindiéndose a su propia debilidad, reclinando la cabeza y esperando el final. Así era la posada Almayer. Tenía esa belleza de la que sólo los vencidos son capaces. Y la limpidez de las cosas débiles. Y la soledad, perfecta, de lo que se ha perdido*{1}.

Qué texto raro para anunciar un sitio turístico, pensé al principio. Pero bajé hasta la nota al pie a la que conducía la llamada:

*Texto encontrado en una página suelta, con el número de página borrado, en un hueco entre dos libros, en el tercer estante de la biblioteca de la sala de estar. El volumen al que pertenece la página nunca fue encontrado. Se presume que el libro al que pertenece habría sido sustraído por un misterioso pasajero que estuvo de paso una única noche, de quien nunca se supo más que el nombre con el que firmó el libro de estadía: Señor G.

¿Señor G.? ¿Y esto? Debajo del texto, por fortuna, encontré un link que anunciaba un video. Clikeé automáticamente y pasé directo a la página. Era uno de esos videos que están protegidos, para que no los vean menores o personas muy susceptibles. Recordé no haber podido ver el video de la muerte de Sadam Husein por esa misma razón:

Para ver este video debe registrarse. Si no posee nombre de usuario ni contraseña, regístrese aquí.

No lo dudé un segundo y me construí una nueva identidad. Escribí Pedro303 y una contraseña que no pudiera olvidarme. Respiré hondo y presioné: registrarme.

RECUADRO

Chini2006 decide, con los datos con los que cuenta, escribir la historia para salvarla del olvido.

Escriba la historia desde el punto de vista de Chini2006. En su historia, Chini2006 mencionará indefectiblemente a su abuela.

Para esto, recurra a las herramientas. Pueden serle de utilidad a la hora planificar su escritura.

Reacuadro

Herramientas

*Realice una relectura de los textos, esto ayudará, no sólo a la recopilación de los datos, sino también a reconocer aquellos que Chini2006 conoce.

*Tenga en cuenta que hay datos en la investigación que llegan mucho después de que finaliza la participación de Chini2006 en la historia.

Fin recuadro Herramientas

FIN RECUADRO

La transformación: Pedro303

Pedro303 era un héroe intrépido. Su superpoder: su intuición. Tenía una percepción que superaba a la de cualquier mortal y eso lo hacía extremadamente intuitivo. Nada se le escapaba, era el mejor navegador. No había territorio que se le negara ni sitio que no hubiera visitado. Su intuición no sólo lo había salvado infinidad de veces de perderse sino que lo había conducido a lugares a los que ningún otro navegante había llegado antes, hasta él. Había unido sitios, surcado extensos territorios y siempre guiado por su intuición.

Pero esta misión de Pedro303 iba a conducirlo a lugares nuevos y, probablemente, peligrosos. Lugares a los que las ciencias ocultas y los magos del misterio tratan con delicadeza por temor a ser atrapados para siempre. Pedro303, sin embargo, a pesar de sentir cierto temor, recurrió a la valentía que es capa y espada de todo héroe y entró.

Mientras se cargaba el misterioso video del Señor G. aprovechó para hacer rechinar sus dedos.

¿Cómo había llegado hasta allí? –se preguntó–. ¿Dónde había empezado este recorrido vertiginoso hacia un pasado desconocido? ¿Quiénes serían Anónimo, Chini2006, Maga? ¿Importaba? ¿Serían simples navegantes, como él? –como todo héroe, Pedro303 se sentía un simple navegante. Esa ignorancia sobre su grandeza lo hacía temerario y, sin saberlo, era lo que lo hacía grande.

RECUADRO

Realizar una lista cuidadosa del recorrido que realizó Pedro303 desde el comienzo de su periplo hasta aquí.

Mencionar los hechos y sitios reelevantes y organizarlos de manera cronológica.

Recuadro

Herramientas

Realizar una lista de los hechos que determinan cada pequeño fragmento de la historia es el esqueleto de una secuencia narrativa.

Fin recuadro Herramientas

FIN RECUADRO

El video lo tuvo estupefacto durante 11 minutos y 13 segundos. Unas imágenes que parecían tomadas como por alguien que espiara desde el agujero de una cerradura y una voz, contaban una historia que parecía imposible. Cada palabra del narrador era tallada en los oídos de Pedro303 como una revelación. Cuanto más escuchaba, más atrapado quedaba en la historia. La voz en off, cuidadosa, pronunciaba una detrás de otra las palabras que intentaban develar cuidadosamente el misterio:

Todo lo que se cuenta en este film es cierto, sin embargo por momentos no lo parece. Esta historia, por ejemplo, recuerda a una antigua leyenda de terror, de un pueblo construido alrededor de un castillo, un castillo inexpugnable y lúgubre, habitado por un único dueño, un oscuro ermitaño, solitario y misántropo, en este caso, el castillo es apenas un viejo hotel de comienzos del siglo XX; una mole gigantesca y anacrónica en el medio de un pueblo balneario del sur, un pueblo pálido y olvidado de los tantos que se dejan estar a lo largo de la costa, un pueblo de casas bajas, de calles de tierra, donde casi no vive nadie, adonde casi no va nadie.

En ese panorama, el hotel sobresale como en una aparición, como una montaña altiva y misteriosa; el improbable viajero, al verlo, se sobrecoge, se conmueve; lo conmueven su decadencia, su demesura, su majestad. Sin embargo, ese viajero lo ignora todo, los asesinatos, las muertes, las estafas. No conoce la historia de la cantante, ni la del abogado, la del uruguayo, y menos aun la extravagante historia del señor G.

La historia del hotel y la del señor G se unen hace cincuenta años, el hotel, que alguna vez había sido espléndido y exitoso, iba camino al remate y a la demolición. Los dueños iniciales, endeudados, habían decidido ponerlo en venta para salvarlo de la ruina. Varios empresarios de la zona deciden crear una sociedad anónima que lleve adelante la explotación del hotel. Inexplicablemente, entre esos empresarios y hombres de negocios, logra colarse un muchacho arrogante y aventurero, de aires rebeldes y desafiantes; sin experiencia alguna en los negocios, pero con una marcada pasión por el hotel: el joven G., que, primero, había sido un mero huésped, se gana pronto la confianza de los miembros de la sociedad, y al poco tiempo es invitado a formar parte de ella. Sin embargo, una vez sellado el acuerdo, una vez estampadas las firmas, los miembros de la sociedad descubren que G. los ha estafado. El convenio que ellos habían firmado, en el que generosamente habían incluido a G. era, en realidad, una sesión de los derechos del hotel a una joven cantante de canciones francesas, de amplia recorrida por vodevils de poca monta. La esposa de G.

Los miembros de la sociedad, estupefactos, intentan llevar a G. a juicio. Es inútil, el documento, increíblemente, lleva sus firmas; ellos, legalmente, lo han regalado. G. y la cantante se encierran en el hotel: han ganado, son los dueños. Durante más de treinta años, G. se mueve en el hotel como un rey en su castillo, casi no sale, se dice que su relación con el edificio es extraña, bordeando la monomanía. La cantante abandona su carrera y apenas da algunos esporádicos números en el salón de baile. Casi no reciben huéspedes, G. los evalúa, los elige, los rechaza, como si alojarse en el hotel fuese un privilegio reservado a sí mismo y unos pocos más. Las historias proliferan, se dice que echa a los pasajeros en el medio de la noche, que los gorjeos de la cantante se oyen a toda hora, que no contesta los saludos ni responde preguntas. El negocio del hotel se desploma, pero a G. parece no importarle, parece contentarse con deambular por el ruinoso edificio, de un lado a otro, sabiendo que es suyo.

En algún momento comienza a correrse el rumor de que la cantante, la dueña legal del hotel, ha enloquecido. La historia llega a oídos de un abogado miserable e inescrupuloso, un hábil delincuente que, a poco de investigar, desentierra la historia de la sociedad anónima. Con un par de argucias legales, aprovechando una ausencia de G., obliga a la cantante a firmar un papel desligándose del hotel, para evitar el manicomio. Ese papel, evidentemente, era un título de propiedad a su nombre.

Tras cuarenta años de reinado, el señor G., víctima de su propia trampa, deja el hotel, e inicia un extraño y enigmático destierro {2}.

Pedro303 no podía creerlo. Miró una y otra vez el video, y cada una de esas veces lo encontró aun más maravillado. Abrió una nueva pestaña en su pantalla y escribió en el Google, que lo llevaría todavía más lejos… o más adentro, “Señor G”. Lo escribió entre comillas, para que el buscador lo llevara directamente. La primera de las escasas páginas era sobre un extraño personaje de historieta, pero nada que ver con el Señor G que él buscaba. La segunda, la calle de un pueblo en algún lugar de España. La tercera parecía ser la indicada, un blog: “Hoteles fantasma en los caminos argentinos”, anunciaba su título. Un nuevo clik lo llevó a una foto en la que una extraña construcción era devorada por el agua. Se erigía, como sobreviviendo, una torre de ventanas puntiagudas y mucho moho, como respirando el último aire posible. A su alrededor, los restos de lo que parecía haber sido alguna vez una ciudad, recortaba la luz naranja del último sol de la tarde. Pedro303 se dio el permiso de mirar la foto durante un rato y después se dedicó al texto encontrado debajo:

La etapa final de la campaña había destacado la cualidad exhaustiva del Gran Cosmos, la sensación de que era un universo en sí mismo, una ciudad dentro de la ciudad. Harwinton, en su estilo acostumbrado, presentó su idea central de dos maneras que sólo cabía considerar como contradictorias. Por una parte, anunció que, puesto que el Gran Cosmos contenía todo aquello que el habitante de la urbe podía desear, no era menos que la propia ciudad, así que deambular por su interior era estar en todo momento en el centro mismo de la ciudad. Pero al mismo tiempo hizo hincapié en que el Gran Cosmos era algo aparte de la ciudad, presentándolo como un lugar exótico que brindaba sensaciones no disponibles para el paseante urbano que no tuviera la fortuna de traspasar sus paredes encantadas. Hizo todo lo que estaba en su mano para convertir al Gran Cosmos en una atracción, en la octava maravilla del mundo, un sitio que uno sencillamente debía conocer. Estas dos imágenes contradictorias del Gran Cosmos, que en un principio amenazaron con sembrar la confusión en la dirección de la campaña, fueron después brillantemente conjugadas por Harwinton en una tercera, que comenzó a aflorar cada vez con más fuerza: el Gran Cosmos entendido como un lugar que hacía innecesaria la ciudad. Pues, en tanto el Gran Cosmos era la ciudad en sí misma, o el lugar al que uno anhelaba viajar, constituía un universo completo y autosuficiente, en comparación con el cual la ciudad real resultaba no sólo inferior, sino superflua {3}.

Devorado por la historia, Pedro303 estaba casi temblando. El camino que había trazado se parecía a un recorrido subterráneo, cada vez más profundo, cada vez más enigmático. A cada dato que se revelaba, le correspondía una serie de nuevos enigmas que se abrían. Un extraño impulso lo llevó a querer hablar de esto con alguien. Pero no podía ser cualquiera, tenía que ser alguien que supiera, que estuviera al tanto, que no lo tomara por loco o por mentiroso.

Decidió, entonces, volver al punto cero de su recorrido. Como todo héroe, respiró hondo y se ajustó los superpoderes, todavía había mucho por recorrer. Abrió nuevamente el blog que había sido inicio de su periplo, necesitaba escribirle a Chini2006 y a Anónimo y contarles todo lo que había descubierto.

Por supuesto, Pedro303 era un héroe, y nada podía resultar así nomás. Al entrar en el blog, se encontró con algo inesperado: un nuevo comentario, escrito apenas hacía unos minutos:

Anónimo dijo…

Chini2006, no me vas a creer esto: tenés que leer un texto que se llama “Instrucciones-ejemplos sobre la forma de tener miedo”. El primer párrafo es la respuesta que estábamos buscando. No lo puedo creer. ¿Cómo sabía Cortázar? Metete en mi blog que ahí está: leyendasurbanas.blogspot.com

Pedro303 ya no podía aguantar todo lo que sabía él solo. Chini2006 y Anónimo ignoraban toda una gran cantidad de datos que él tenía y no podía dejar que siguieran así. Así que, sin que le temblara ni un solo dedo:

Pedro303 dijo…

Yo sé cosas que ustedes no saben. Si quieren saber más entren en periploinevitable.blogspot.com

RECUADRO

Reelevamiento de la información para organizar la escritura

Pedro303 se decide a narrar todo lo que averiguó. Entonces abre un blog al que titula “Periplo inevitable”. Este blog se compone únicamente de texto y tiene el propósito de iluminar a los demás sobre los nuevos datos obtenidos acerca de la librería y su supuesto fantasma, el libro misterioso, el hotel y el misterioso Señor G. Para esto, es necesario regresar al comienzo del recorrido de nuestro héroe por la web y recopilar aquellos datos que resulten relevantes a la historia. Para esto, es fundamental un trabajo minucioso y atento.

Recuadro

Herramientas

Los pasos a seguir son los siguientes:

*Recuperar la lista de datos resultante de la actividad anterior. Sumar a esta la lectura del cuento de Cortázar recomendada por Anónimo a Chini2006.

*Leer “Instrucciones-ejemplos sobre la forma de tener miedo”, de Julio Cortázar.

*Una vez realizada la lista, identificar los datos reelevantes que, en cada uno de estos sitios, aportaron algo nuevo a la historia. Realizar un pre texto que facilite una posterior reescritura de la historia identificando tres cuestiones fundamentales: personajes, objetos que resulten imprescindibles para contar la historia, lugares o espacios en los que la historia sucede.

Fin recuadro Herramientas

Otra herramienta

Instrucciones-ejemplos sobre la forma de tener miedo

En un pueblo de Escocia venden libros con una página en blanco perdida en algún lugar del volumen. Si un lector desemboca en esa página al dar las tres de la tarde, muere.

En la plaza del Quirinal, en Roma, hay un punto que conocían los iniciados hasta el siglo XIX, y desde el cual, con luna llena, se ven moverse lentamente las estatuas de los Dióscuros que luchan con sus caballos encabritados.

En Amalfí, al terminar la zona costanera, hay un malecón que entra en el mar y la noche. Se oye ladrar a un perro más allá de la última farola.

Un señor está extendiendo pasta dentrífica en el cepillo. De pronto ve, acostada de espaldas, una diminuta imagen de mujer, de coral o quizá de miga de pan pintada.

Al abrir el ropero para sacar una camisa, cae un viejo almanaque que se deshace, se deshoja, cubre la ropa blanca con miles de sucias mariposas de papel.

Se sabe de un viajante de comercio a quien le empezó a doler la muñeca izquierda, justamente debajo del reloj de pulsera. Al arrancarse el reloj, saltó la sangre: la herida mostraba la huella de unos dientes muy finos.

El médico termina de examinarnos y nos tranquiliza. Su voz grave y cordial precede los medicamentos cuya receta escribe ahora, sentado ante su mesa. De cuando en cuando alza la cabeza y sonríe, alentándonos. No es de cuidado, en una semana estaremos bien. Nos arrellanamos en nuestro sillón, felices, y miramos distraídamente en torno. De pronto, en la penumbra debajo de la mesa vemos las piernas del médico. Se ha subido los pantalones hasta los muslos, y tiene medias de mujer.

Fin recuadro Otra herramienta

Transformación del pre-texto: reescribir la leyenda

*Una vez recopilada esta serie de informaciones, proceder a escribir la entrada al blog como lo haría Pedro303.

*El texto debe ser indefectiblemente construido sobre los datos obtenidos en el reelevamiento anterior.

Recuadro

Una herramienta

El texto resultante será una reescritura de la leyenda inicial, y contará con nueva información que habrá enriquecido la historia.

Fin recuadro Una herramienta

FIN RECUADRO

Después del punto final apagué la máquina exhausto. Antes de dormir abrí el libro donde lo había dejado. Leí: Y sucedió lo inesperado…

No ameritaría un comentario acerca de la circulación de estos textos? más allá de que el lector lo haya hecho, su trabajo podría inscribirse en una tradición que en algunos casos incluso resulta prestigiosa…

RECUADRO

Bibliografía

{1} Baricco, Alessandro 2005: Océano mar. Barcelona: Anagrama.

{2} Llinás, Mariano 2002: Balnearios. Pampero producciones.

{3} Millhauser, Steven 1997: Santiago de Chile: Andrés Bello.

{4} Cortázar, Julio 1993: Historias de cronopios y de famas. Buenos Aires: Sudamericana.

FIN RECUADRO


[p1]Lengua escrita más formal quizás. Porque esta es también escrita y pone en jaque todas las cuestiones acerca de la diferencia entre los dos códigos!

Quizás se puede propiciar esa discusión desde la consigna: norma y uso, adecuado o no al contexto, correcto/incorrecto

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