Quiero contar lo que ví ¡Fue algo fantástico! Estaba a punto de escribir en mis memorias que me encontré con un manual tirado en el suelo en medio de una expedición, cuando de golpe, el manual se dirigió hacia mí y se puso a poetizar lo siguiente:
Mi
editorial
es
Métodos,
y
mi
autor
Oscar Fernández.
Soy
de
Lengua y
Literatura
3.
Envío,
a través
de
mis
páginas
de oro,
un
mensaje
para el alumno
y para el docente:
“Estoy
formado
por dos
grandes partes…
Independientes
entre
sí”
Por un lado,
quiero que
el
alumno
lea
y hasta
comprenda mis saberes.
Quiero
que el
alumno
descubra
mis ideas
y
relacione
mis conceptos.
Mi
Primer
mitad
es
un “Marco conceptual”.
Oh literatura,
¿Que
sería de mi
primer
mitad,
sin la inteligencia
del alumno?
¿Qué sería de mi
marco conceptual
sin
el subrayado,
la sinopsis,
y los esquemas
de
aquellos
que hacen
lo que
en mí
no está
completo?.
Es como decía
Alvarado:
¡Qué buen
vocabulario!
¡Qué gran
sintaxis!
¡Qué excepcional
manejo del punto
y coma
que
hay en mi
primer
mitad!
Pero eso sí:
Todo
es
uniforme.
Quiero
evaluar,
en
esas
conservadoras
unidades,
el grado
de
adherencia
al
conocimiento
que enseño.
Alumnos,
limitense,
con su tenacidad,
a demostrarme
que saben
lo que
les
he
dicho.
Vuelquen sus
palabras
en
mi
papel
con suma
precisión.
Repitan,
pero no
traicionen.
Quiero
transmitir
un
patrimonio
que
por
derecho
se
impone
a
todos.
Por eso,
en las unidades 1,2,3,
hablo de la producción oral.
La conversación,
y el
discurso
son
fundamentales.
La descripción, la
gramática,
el estudio sistemático
de la lengua
también.
Además
pongo el acento
en la
oración
y su estructura.
Hasta que
se asoma
la mejor
parte: LA NORMA.
Se me
hace
agua
la boca
con la Real
Academia
Española…
Me pongo
a
exponer
sin parar
sobre
la lengua
expresiva,
informativa,
y apelativa.
Las
circunstancias
socioculturales son
como amapolas.
Hago un combate entre
la lengua literaria
y la lengua informativa.
Llego incluso a mi
palabra
favorita: el verbo.
¡Oh si!
En el principio era el verbo y era en Dios y el verbo era Dios…
Y acá el verbo no es lo primero,
Pero es
igual
de importante
¡y distinguido!
En mis unidades 4, 5, 6, 7 y 8
hablo
de
los géneros
literarios:
La bella lírica,
la
prosa
y la poesía.
El relato,
la narración.
Lo directo
y lo indirecto.
El cuento,
la exposición,
la novela,
e incuso la monografía.
La obra
dramática y sus
partes…
Pero todo sin dejar de lado (¡jamás!)
el estudio
de la lengua
con sus
proposiciones adverbiales condicionales,
concesivas, consecutivas y
¡más!.
La lista puede
ser
interminable.
Porque no
hay texto
sin reglas.
Y porque
intento
que
no se duerman
todos en los
laureles…
He aquí mi segunda parte:
“Materiales
para el trabajo
creativo”.
Allí hay
8 unidades
que
van de la mano
con las
de mi primer
mitad.
Notas periodísticas, juegos,
preguntas, acertijos, cuadros,
fragmentos para completar,
poesías, avisos, cuentos,
¡Hay de todo!
Para que el profesor
y los estudiantes
vivan
la literatura
como un desafío.
Que esos
chicos
escriban
porque es una
herramienta
cultural.
Quiero
que haya
invención.
Pero sin mi
primer
mitad
no
sería
posible
porque
no
hay salto
sin
trampolín.
Yo tuve
muchos
familiares
que fueron
manuales
estrictos,
pero ahora,
después
de
los
hippies,
nunca
nada
volvió a ser igual.
Una parte de mí quiere
sentir la creatividad,
la espontaneidad,
y la libertad.
La moral
del
deber
contra la moral del placer…Ambas me conforman.
Conforman
esto que
soy.
Quiero
repetir, pero
quiero transformar.
En esta segunda parte
incorporo
lecturas que no están
sancionadas por
una institución
que las legitime.
Pero quiero
demostrar
que la lectura
no
legitimada
es
una
lectura
igual.
Porque
un lector que
lee
el diario,
es
un lector
en fin.
Muchas veces me pregunté
¿quién me lee
en efecto?
¿Sos vos
o que parte de tí?
Mis lectores son viajeros.
Y los docentes
que
no saben
jugar,
tienen la posibilidad
de
conseguir un libro con
sugerencias
metodológicas
que está de oferta
para todo
el país.-
Ese fue el fin de su poema. Yo, asustado, corrí en busca de mi birome para anotar cada palabra que el manual me dijo. Supe que nadie me iba a creer lo ocurrido.
gabriela
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