Martita, casi nunca había tenido un obstáculo, o al menos eso creía, para la enseñanza. Siempre había trabajado en cuarto y quinto año superior por lo que estaba en su salsa. Nadando desde Hernández hasta Borges, zambulléndose a veces en Rulfo, Onetti, Conti. Bah! Lo que le apeteciera en ese momento. Era una glotona para la lectura-esto hay que decirlo-y devoraba el placer rápidamente, ningún libro por más hojas que tuviera le duraba más de una semana.
Pero esto que cuento no sé si viene al caso, pero quería contarlo. Un poco como Martita a veces me voy por las nubes, cuando el placer de la escritura me atrapa pierdo un poco el hilo y empiezo a hablar de cualquier cosa. Volvamos, como les decía: Martita era muy dada al placer de la lectura y una y otra vez insistía con esto a sus alumnos, no sé muy bien a través de qué prácticas lo hacía, pero ella decía que enseñaba el placer por leer y se quejaba mucho porque en la escuela esto rara vez sucedía.
Era febrero del año 2009, todo le pasó tan rápido que considero que con unas breves líneas voy a poder contarlo. Acababa de terminar el libro “Las Palabras” de Sartre, una autobiografía novelada. Se fue con él metidito en su bolso hasta el acto público- no voy aclarar qué es este lugar, estimo que mi lector sabe de qué hablo- pasaron varias horas hasta que llego su puntaje. La señora que se encontraba allí para asignar los cargos dijo: puntaje con más de 34 está disponible séptimo y octavo de la EGB de la escuela “Manuel Belgrano” partido de Burzaco-muy operativa se la veía a señora- ¡Hay dios me libre y me guarde! Se dijo Martita para sí. No era muy creyente pero atesoraba algunos dichos, le parecía gracioso que un dicho popular pudiera aplicarse a varias situaciones de la vida cotidiana, y que cualquier persona sin importar su clase social lo repitiera incansablemente (y otra vez me estoy yendo por las nubes) Vuelvo: Martita finalmente aceptó el cargo de suplente que el consejo docente ofrecía-le costaba decir que no cuando de trabajo se trataba, no porque fuera ávida a los desafíos, no sé bien por qué.
Llego a su casa pasadas las 15 hs de un lunes fastidiosamente caluroso. Mientras Sacaba algunas cosas de su bolso, entre ellas el libro, que había abierto para ojearlo mientras esperaba su turno.falta una coma o falta un verbo? ojear u hojear? Pensó sobresaltada: ¡octavo año! – y acá ya no fue un dicho lo que dijo sino una sana
puteadita que no voy a reproducir- Se fue hasta su biblioteca, la pedagógica, porque no mezclaba los libros en los mismos estantes. Saco un manual. Leyó: Lengua y Literatura para
8vo año, EGB. Editorial Estrada. ¡Acá te tengo!, ¡Esta es la mía! Eufórica y en voz alta lo dijo. Examinó el índice del manual. Se detuvo en cada uno ellos. qué ellos?Llegó a la cuarta unidad y volvió a leer para sí: El cuento realista. Lecturas: “A la deriva”, de Horacio Quiroga. Comprensión del texto. Sobre los Textos: narrar y describir. Sobre la lengua: el verbo, los modos, los tiempos. Más adelante, Trabajo Práctico sobre el cuento “La identidad” de Elena Poniatowska. Y en cursiva y al final de la unidad otros textos: biografía y autobiografía. Martita desorientada volvió a leer preguntándose, pero esta vez en voz alta: ¿¡OTROS TEXTOS: BIOGRAFÌA Y AUTOBIOGRAFIA!? Miro el libro de Sartre. Pensó un largo rato y luego se preguntó analizando: entonces…si la autobiografía esta dentro del apartado de “otros textos” al final de una unidad y no encabezando a algunas de ellas como género literario, como si lo hacen la literatura de humor, la literatura didáctica, etc… ¡¿Qué es lo que acabo de leer?! ,¡ ¿Qué escribiste, Sartre?!- dijo indignada mirando el libro-pero la débil foto borroneada con el retrato del autor no contestó.
Apéndice de la historia
Martita siguió analizando el manual, y a pesar de sus años de experiencia en la docencia le costaba entender algunos puntos. Hizo un borrador con algunas anotaciones:
-Se divide en diez unidades, cada una de ellas plantea un género literario. y cuál es el criterio de género literario? cuáles son los géneros? Cada lectura está acompañada por una guía de comprensión con preguntas que apuntan, en general, al argumento del texto, al tipo de personajes; quién cuenta la historia, y algunas preguntas comparativas entre los protagonistas. Le vino una frase que había leído días atrás en un texto de Pirone citando a Ricoeur: “(…) lo que se comunica en última instancia, y en una relación dialéctica con el mundo del lector, está más allá del sentido de un texto: el mundo que proyecta y constituye su horizonte.”¿Estarían abarcado estas preguntas comprensivas la cacería del lector?- Se preguntó.pero de dónde sale la idea de cacería? porque aquí en la cita se plantea la lectura como lectura del mundo Pero como su trabajo era el de interpretar la lógica del manual evito hacer evaluaciones sobre el mismo, aunque evitar este asunto le representaba un trabajo más.
-Luego de cada texto le llega el turno a la normativa de la lengua. Cada unidad abarca un tema diferente, por ejemplo: los tiempos verbales y el uso de los mismos en la descripción
esto no es normativa.
o
bien, podían ser los circunstanciales y la visualización de los mismos en algún texto propuesto, como práctica comprensiva.
esto último no es contenido…ya sería una cuestión metodológica
qué se puede decir respecto de lectura y escritura?
-Posteriormente, están las consignas para la escritura.
cómo dialoga esto con lo anterior?
En relación al género visto los alumnos deben “inventar” una nueva historia, proponiendo con ellas lo que Alcira Bas denomina como “el proceso retórico de la escritura”. Brindándoles un argumento como disparador; el tiempo verbal con el que debe ser contada la historia y el tipo de narrador. El trabajo de ver los objetivos de lo que se quiere narrar y para quién iba dirigida, era tarea de los alumnos.
y la relación con el género?
-Otros textos, así lo define y presenta el manual, presenta textos como: la crónica periodística; la reseña crítica; el texto explicativo; la biografía y autobiografía son un ejemplo de ello. En qué esfera entraban. La autobiografía no podría ser un género literario por sí mismo-se preguntaba Martita.
además de esta pregunta quizás Martita podría pensar en la tensión entre los géneros (géneros literarios?) y esto que se llama textos que …qué son? géneros discursivos? y si lo son (vos y Martita piensan a la autobiog como género literario) entran dentro de los literarios o algunos así y algunos no y entonces no habría criterio para sumar? o al revés, sumar es el criterio? sin mayores problematizaciones del asunto.
Claro que tenía mucho de realista y por esa razón, tal vez, estaba en la unidad de la literatura realista. (Este comentario es mío) habría que ver cómo se organizan esos que vos y martita llaman los géneros literarios que organizan el manual. es un poco confusa esta cuestión.
Tomó el libro, el que ya les mencione en la historia, y emprendió su relectura omitiendo caer en análisis desmesurados, dejándose devorar por el placer mismo del susurro de las palabras.
cómo se relaciona Martita era muy dada al placer de la lectura y una y otra vez insistía con esto a sus alumnos, (martita en cuarto y quinto) con dar clase en octavo? qué pasa allí con la lectura? y por qué martita está tan contenta con el placer? cómo resuelve la cuestión el aprendizaje? o el único contenido en literatura es el placer de leer? y por qué esto no pasaría en octavo? y por qué en quinto de Hernández a Borges no hay más que placer y por qué no se daría –si ese fuera el eje- con los textos del manual de octavo? (bastaría con no avanzar sobre las actividades y los contenidos de clases de palabras)
vanessa
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