Estoy, ya llegué, me encuentro en este lugar conocido y desconocido a la vez, podría decir que es un lugar extraño conocido. La mezcla de lo pasado hace tiempo, con algo nuevo es categóricamente indefinible, que por momentos puede traer nostalgia y otras veces, no. Repaso los papeles guardados, los miro extrañada, no entiendo porque guardé ese tipo de lecturas, literatura poco placentera que me confunde y llena de pánico. Pero no dejo que el pánico alcance mi psiquis y continuo la marcha antes de perder la razón. Diviso algo a lo lejos tirado entre las hierbas, veo que es un manual de Lengua y Literatura, programa Kapeluz Norma Para Pensar y dentro de éste, encuentro un libro de menor tamaño con el título “Antología Literaria” Lengua y Literatura – Para Pensar, que a su vez, en el interior tiene un índice que divide lecturas en trece textos narrativos; ocho poesías y una obra de teatro. Tengo la certeza que me servirá de mucho y seguidamente me pregunto ¿Para pensar? El lugar es conocido, ya lo dije, pero esta vez me doy cuenta que algo me molesta y no puedo todavía determinar que, sigo buscando la salida. Hay un cartel grande que dice “Mitos y Leyendas” y siguiendo por ese sendero me encuentro con otros cartelitos, mas pequeños, señalizados que dicen: leer, conocer, producción oral y escrita, trabajo práctico, en los medios de comunicación. Los carteles grandes van cambiando sus títulos y se encuentran acompañados de números y fotografías que acompañan con las imágenes la idea del título del cartel “Imaginar mundos posibles”; “Los relatos de aventura”; “Descubrir mundos futuros”; ”En escena y en pantalla”; ”Explicar para informar”; “El lenguaje poético”; “Las novelas policiales”, pero los carteles pequeñitos siempre dicen lo mismo. Decido con temor ir por uno de ellos, tengo miedo de no poder salir más y quedar atrapada para siempre imaginando mundos posibles, pero decido y digo:-¡Ya estoy aquí!, debo seguir avanzando. Entonces ingreso por el lugar que tiene el cartel que reza “ Los relatos de aventuras” acompañado por fotos de hombres con espadas y coronas, recorten, elijan, corrijan, indiquen, averigüen, unan, dividan. Un cartelito pequeño dice “Amadis de Gaula” y aquí comienzan los relatos de aventura, transcriban, busquen, lean, numeren, relean, marquen. Luego con el título de “Los héroes de caballería” se informa un poco quienes eran y que hacían; “Funciones de los personajes”, se sigue con la lectura de un episodio de “Don Quijote de la Mancha” tachen, subrayen, justifiquen, expliquen, imaginen, comenten. Hay un sector de producción oral y escrita en la que se escribirá un relato de aventuras armen, releven, reemplacen, improvisen, decidan, preparen. Y otra de trabajo práctico sobre lo visto de El Amadis y el Quijote describan, recuerden, ejemplifiquen, comparen, completen. Me voy dando cuenta que, luego de cada cartel grande, las subdivisiones son iguales a lo largo del manual, lo que cambian son los temas. Sigo camino y llego a un lugar que dice “Lengua” y se ubica todo junto, casi sin respirar: signo, oraciones, preposiciones, subordinadas; determinen, indiquen, unan, formen, separen, usen, escriban, averigüen. Luego de esto termina el libro y es hora que saque los textos que traje en la mochila, que me amigue con ellos, creo que empiezo a entenderlos, y a quererlos un poco, estoy segura que me ayudaran a ver mejor las cosas. Se percibe, en el libro encontrado una manera casi amenazante en abordar los textos a leer, no tengo mayores explicaciones para justificar la sensación. Suena en mi conciencia, las lecturas hechas y me dicen casi al oído que con el Amadis se vuelve al clásico centrismo. Los relatos de aventura se pueden abordar de maneras diferentes, seguramente, lo que hace el libro es ir desde el principio de las creaciones literarias, para llegar a lo actual, pero al menos en este lugar lo actual no llega, queda como lo más cercano El Quijote. Estableciendo que se debe leer como cultura literaria y como realizar dicha lectura. La manera imperativa de las consignas es otra historia y se da a lo largo del libro. No hay lugar para el lenguaje ameno que invite a trabajar, a pensar, a reflexionar, y mucho menos a relacionar; Las tareas están mecanizadas y fragmentadas en los capítulos, no hay relaciones posibles entre uno y otro capítulo sino, estructuras marcadas como islas diferentes. Se nota la enseñanza de lo que hay que pensar y como ver y que ver en el texto, como también la lectura de obras legitimadas. No creo poder asegurar que lo encontrado es un objeto diseñado para fomentar la formación de lectores.
mónica
para otro microrrelato: ¿qué pasa con la escritura? ¿y con los saberes acerca de la lengua?
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