Está obsesionado. Pretende que ella se remita a un período específico de su propia historia. Quiere decirle algo.
Entonces.
Elige el camino que considera más efectivo: la literatura.
A través de las cajas de libros pretende marcar la dirección y el recorrido que tome su memoria. Ya con la primera caja la lleva directamente a su tiempo de estudiante. Una vez allí, ella comienza a descubrir un orden lógico. Su memoria las recorre como por un camino trazado para ella. Sumisa, abre una a una las cajas del pasado. Recorre aulas, lecturas, una por una. Cuando llega por fin a un elemento, el único, absolutamente desconcertante.
Una solitaria revista Gente es el último elemento. El único para el que su memoria no tiene un recuerdo específico.
Entonces.
Entiende. Pero entiende solamente que hay alguien que quiere decirle algo. Y nada más.
Elige tu propia aventura:
Si creés que quien le envió las cajas no es un personaje siniestro con modos no convencionales de acercarse a la mujer a la que acecha, abrí la caja 1.
Si creés que quien dejó las cajas en el incinerador es un personaje siniestro y perverso que quiere comunicarle algo truculento de su pasado, abrí la caja 2.
Caja 1: historia de amor. Arrastrada desde un pasado no tan lejano, pero que sólo es posible a través de la memoria.
Caja 2: pasado truculento. Algo pasó en la vida de ella que la vincula a la apropiación ilegal de personas de la última dictadura.
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