Después de veintinueve años de no poder dormir, recordando aquel homicidio y apropiación del departamento que no le pertenecía, decide liquidar por fin aquello que no pudo hacer antes por miedo a verse comprometido, el militar toma la decisión pensando encontrar un alivio en su conciencia, prefiere tirar a la basura y no quemar los libros de Amelia, su víctima.
Esto explica el orden geométrico militar de los libros dentro de las cajas, y el estudio de los paratextos, sin dejar marcas en las obras.
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